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Cuando el Tarot sale de la pantalla: las estrellas de Hollywood que llevaron las cartas a su vida real

El cine lleva décadas utilizando el Tarot como símbolo de misterio, destino y revelación. Pero detrás de las cámaras ocurre algo más inesperado: algunas actrices llegaron a las cartas preparando un personaje, otras aprendieron a leerlas por su cuenta y otras las incorporaron como una forma de reflexión personal. La historia reciente de Maisie Williams vuelve a poner ese vínculo en primer plano.

Hay algo especialmente cinematográfico en una tirada de Tarot. Una carta que se da vuelta lentamente, una imagen cargada de símbolos, una pregunta que todavía no tiene respuesta. Hollywood lo sabe desde hace mucho tiempo y ha utilizado las cartas una y otra vez para hablar de destino, peligro, misterio o aquello que todavía no puede verse.

Pero la relación entre el Tarot y el mundo del cine no termina cuando se apagan las cámaras.

En septiembre de 2026, mientras Practical Magic 2 volvía a colocar la magia y la vida de las mujeres Owens en el centro de la conversación cultural, Maisie Williams contó un pequeño detalle de su vida fuera del set: lee Tarot. Y al terminar el rodaje eligió justamente las cartas como regalo para las mujeres con las que había trabajado en la película. Cada una recibió un mazo. La actriz explicó que quizá algunas nunca lo usaran, quizá otras ya conocieran la práctica, pero que quería dejarles esa pequeña invitación a abrir las cartas algún día. NewKerala.com

La coincidencia parece demasiado perfecta para un guion: una actriz que practica Tarot llega a una película construida alrededor de generaciones de mujeres, magia y rituales compartidos, y termina dejando un mazo en manos de sus compañeras. Sin embargo, Williams está lejos de ser el único caso en el que el Tarot atravesó la frontera entre la ficción y la vida personal de quienes trabajan en ella.

Cuando un personaje abre una puerta

A veces el primer encuentro ocurre precisamente durante un rodaje.

Christina Ricci tenía 14 años cuando trabajó en Now and Then. En una de las escenas, su personaje y sus amigas visitaban a una vidente para una lectura de Tarot. Años después, Ricci contó que aquella experiencia despertó una curiosidad que no desapareció al terminar la película. Lo que había comenzado como parte de una escena se convirtió en un interés personal que continuó durante su vida adulta. Vogue

Décadas después, esa relación desembocó en algo mucho más concreto: Ricci desarrolló Cat Full of Spiders, su propio mazo de 78 cartas acompañado por una guía. Sus imágenes dialogan con diferentes versiones de la actriz, sus personajes y su imaginario personal, pero resulta igualmente interesante la manera en que ella habla de las cartas. Más que atribuirles respuestas mágicas cerradas, las vincula con las preguntas que una lectura puede provocar y con la forma en que una persona observa su propia experiencia. Vogue

Su historia muestra un recorrido curioso. El cine utilizó primero al Tarot como elemento narrativo; la actriz se interesó en ese objeto que formaba parte de la ficción y terminó, muchos años más tarde, creando nuevas imágenes para ese mismo sistema.

Algo parecido ocurrió con Eva Green durante la preparación de Penny Dreadful. Para construir a Vanessa Ives, un personaje inmerso en el espiritismo y el mundo sobrenatural victoriano, Green buscó experiencias fuera del guion. Visitó a dos psíquicas en París y una de ellas le mostró cómo desplegar las cartas de Tarot. En una entrevista con Vanity Fair de 2014 contó que aquella experiencia terminó fascinándola personalmente. Vanity Fair

En ambos casos, el camino comenzó con una necesidad profesional —comprender una escena, aproximarse a un personaje— y continuó después del trabajo. El Tarot dejó de ser solamente un objeto que debía aparecer delante de cámara y se convirtió en algo que las actrices quisieron explorar por sí mismas.

No todas se relacionan con las cartas de la misma manera

Hablar de “las estrellas de Hollywood y el Tarot” podría llevar fácilmente a una colección de nombres famosos y declaraciones sorprendentes. Pero lo interesante aparece justamente cuando dejamos de imaginar que existe una única forma de acercarse a las cartas.

Anna Chlumsky, por ejemplo, no se limitó a contar que alguna vez recibió una lectura. En 2022 llevó sus cartas a The Drew Barrymore Show y realizó una tirada para la propia Barrymore. En otra conversación del programa habló también de una experiencia anterior con una vidente que quedó relacionada, en su memoria, con su regreso a la actuación. The Drew Barrymore Show

Avantika Vandanapu se encontraba en otro momento del recorrido cuando protagonizó la película de terror Tarot en 2024. En una entrevista con Teen Vogue contó que recibía lecturas regularmente y que acababa de comprar su primer mazo porque quería empezar a aprender. En su caso, trabajar en una película construida alrededor de unas cartas malditas coincidía con una curiosidad real por una práctica bastante menos terrorífica que la que exigía la ficción. Teen Vogue

Y después están quienes simplemente han tenido un encuentro puntual con las cartas. En 2019, por ejemplo, Vogue documentó la primera lectura de Tarot de Zendaya durante una entrevista. La periodista llevaba un mazo para principiantes y, casi espontáneamente, terminaron haciendo una tirada de siete cartas. Zendaya se mostró intrigada y participó, pero esa escena no alcanza para convertirla en tarotista ni para afirmar que el Tarot forme parte habitual de su vida. Vogue

No todas esas experiencias significan lo mismo. Algunas personas leen las cartas, otras están aprendiendo, otras consultan y otras simplemente se acercaron al Tarot por curiosidad. Justamente ahí aparece algo interesante: detrás de una misma palabra conviven formas muy distintas de relacionarse con las cartas.

Del objeto de ficción a una práctica personal

Quizás lo más curioso sea observar el movimiento de ida y vuelta.

El cine utiliza el Tarot porque sus imágenes funcionan muy bien narrativamente. Una carta puede anticipar un conflicto sin explicarlo por completo. Puede crear una atmósfera de incertidumbre, introducir el tema del destino o permitir que un personaje se enfrente simbólicamente con aquello que teme. El problema es que esa eficacia cinematográfica también ha contribuido a construir algunos de los clichés más persistentes alrededor de las cartas: la lectura que anuncia una desagracia, la predicción inevitable, La Muerte como anuncio literal de una tragedia.

Sin embargo, cuando escuchamos a las personas que tuvieron contacto real con el Tarot durante esos mismos procesos creativos, la experiencia suele parecer bastante menos espectacular.

Ricci habla de preguntas y reflexión. Williams comparte mazos como una invitación. Avantika quiere aprender. Chlumsky se sienta a interpretar cartas frente a otra persona. Green llega por la investigación de un personaje y descubre algo que despierta su curiosidad.

En esas historias, el Tarot deja por un momento el lugar que suele ocupar en la ficción. No necesita anunciar una catástrofe ni revelar un destino inevitable para resultar interesante.

Tal vez esa sea la paradoja más llamativa de su relación con Hollywood: en la pantalla suele aparecer exagerado; detrás de ella puede volverse sorprendentemente cotidiano.

Maisie Williams y un mazo que continúa viajando

Por eso el gesto de Maisie Williams resulta un buen punto de partida para mirar todas estas historias.

Practical Magic 2 pertenece a un universo narrativo construido alrededor de la magia, las relaciones entre mujeres y la transmisión entre generaciones. Pero cuando Williams decidió regalar un mazo de Tarot a las mujeres con las que había compartido el rodaje, las cartas dejaron de ser parte del decorado de una película. Se convirtieron en objetos reales que siguieron su camino cuando el trabajo terminó. NewKerala.com

Tal vez alguna de esas barajas permanezca cerrada durante años. Tal vez alguna de sus destinatarias ya supiera leer. Tal vez alguien la abra un día simplemente por curiosidad y descubra en esas imágenes algo que quiera seguir explorando.

Es imposible saberlo.

Pero no deja de ser una imagen interesante: después de décadas en las que Hollywood utilizó al Tarot para construir ficciones sobre el destino, el misterio y lo desconocido, las cartas también encontraron una forma de salir de la pantalla y continuar circulando entre las personas que crean esas historias.

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