Un equipo internacional de conservadores y científicos estudió los materiales y técnicas de algunos de los Tarots más antiguos que se conservan. Sus investigaciones permiten acercarse a estas cartas desde un lugar poco habitual: no por lo que significan, sino por cómo fueron hechas.
Cuando observamos una carta del Tarot Visconti-Sforza, es fácil que la mirada se vaya primero hacia sus figuras: personajes de corte, escenas alegóricas, fondos dorados y una iconografía que todavía resulta reconocible casi seis siglos después.
Pero hay otra historia escondida en esas cartas. Una historia hecha de pigmentos, capas de preparación, oro, herramientas y decisiones de taller.
Durante los últimos años, conservadores, historiadores del arte y científicos de distintas instituciones se propusieron reconstruir precisamente esa historia. El trabajo volvió a ocupar un lugar central el 18 de septiembre en The Morgan Library & Museum de Nueva York, durante un simposio dedicado a Tarot! Renaissance Symbols, Modern Visions, la gran exposición que la institución presenta este año sobre la historia artística del Tarot.
Mirar una carta como un objeto
El proyecto de investigación comenzó años antes de la exposición.
Especialistas de The Morgan, Yale, el Metropolitan Museum of Art y varias instituciones italianas participaron en un estudio comparativo de tres de los conjuntos de tarocchi del siglo XV más antiguos y completos que han llegado hasta nosotros: el Visconti di Modrone, el Brera-Brambilla y el Visconti-Sforza.
Este último se encuentra actualmente dividido entre distintas colecciones. The Morgan conserva 35 de sus cartas, mientras que otras pertenecen a la Accademia Carrara y a la colección Colleoni, en Bérgamo.
La pregunta de los investigadores era aparentemente sencilla: ¿cómo se fabricaban realmente estas cartas?
Responderla supone dejar momentáneamente de lado la interpretación de los Arcanos y observar el Tarot como lo que también es: un objeto material producido por artistas y artesanos en un momento histórico concreto.
Oro, pigmentos y técnicas de distintos oficios
Los análisis realizados sobre los tres conjuntos permitieron estudiar los materiales utilizados y reconstruir diferentes etapas de producción.
Y uno de los aspectos más interesantes es que las cartas no parecen haber surgido de una técnica aislada o específicamente creada para fabricar Tarots.
Según The Morgan, los artesanos recurrieron a procedimientos provenientes de distintos campos de la producción artística del Renacimiento, entre ellos la pintura sobre tabla, el fresco y la iluminación de manuscritos.
Eso ayuda a comprender su extraordinaria apariencia.
Los fondos dorados, los colores intensos, los detalles ornamentales y el tratamiento de las figuras pertenecían a un universo visual mucho más amplio que el de los juegos de cartas. Eran técnicas que circulaban por los talleres artísticos de la Italia del siglo XV.
El Tarot formaba parte de ese mundo.
Un taller detrás de las cartas
La comparación científica aportó además otra pista especialmente interesante.
Los investigadores encontraron que los procedimientos de producción, los materiales empleados y las técnicas observadas en los distintos conjuntos son, en términos generales, consistentes entre sí.
The Morgan interpreta esa regularidad como evidencia de una práctica de taller establecida y organizada. Las cartas Visconti-Sforza son atribuidas probablemente a Bonifacio Bembo y su taller, vinculados a la producción artística para la corte milanesa.
Esto cambia un poco la manera de imaginar aquellos primeros Tarots.
No estamos ante objetos misteriosos que aparecieron ya convertidos en el sistema esotérico que conocemos hoy, sino ante piezas creadas dentro de una cultura artística concreta, mediante procesos que podían compartir herramientas, conocimientos y materiales con manuscritos iluminados y otras obras destinadas a las élites del Renacimiento.
Antes de la adivinación
También es importante separar esa historia de otra que llegaría mucho después.
El Tarot nació en la Italia del siglo XV como un juego de cartas asociado inicialmente a ambientes aristocráticos. Su vinculación sistemática con el ocultismo y la adivinación se desarrolló siglos más tarde. The Morgan subraya precisamente esa distancia histórica en la presentación de su colección.
Los Visconti-Sforza pertenecen a ese primer mundo.
Fueron realizados en el contexto de las cortes del norte de Italia y probablemente encargados para los duques de Milán. Las investigaciones actuales permiten observarlos no sólo como antepasados de las barajas que usamos hoy, sino como pequeñas obras de arte renacentistas.
Y quizá ahí esté lo más fascinante del trabajo científico.
Durante siglos estudiamos estas imágenes preguntándonos qué representan.
Ahora también podemos preguntar cómo fueron construidas.
Qué materiales eligieron sus creadores. Qué conocimientos compartían con otros artistas. Cómo se organizaba el trabajo. Qué técnicas permitieron que unas pequeñas piezas pintadas y doradas sobrevivieran durante casi seiscientos años.
La ciencia de conservación no reemplaza la historia simbólica del Tarot. Le agrega otra capa.
Porque antes de convertirse en símbolos reproducidos millones de veces, cada una de estas cartas fue un objeto hecho a mano.
Y todavía conserva las huellas de quienes lo hicieron.
Fuentes consultadas
The Morgan Library & Museum — How a Renaissance Tarot Card Was Made
The Morgan Library & Museum — How Scientists Read the Cards: Analysis of the Visconti-Sforza Tarot Decks
The Morgan Library & Museum — Visconti-Sforza Tarot Cards
The Morgan Library & Museum — Tarot! Renaissance Symbols, Modern Visions
Nature — Investigating the World of Illuminated 15th-Century Italian Tarocchi Cards
Centro Conservazione Restauro La Venaria Reale — The Visconti-Sforza tarocchi decks (15th century)