Detrás del mazo

Una carta, una decisión: La Muerte sin miedo

Cuando diseñé La Muerte para mi mazo no quise quitarle profundidad ni volverla “amable”. Quise representarla desde otro lugar: sin violencia, sin oscuridad innecesaria y sin convertirla en una imagen destinada a provocar miedo.

La Muerte es probablemente una de las cartas que más reacciones provoca cuando aparece en una tirada. Justamente por eso, cuando llegó el momento de diseñarla, tenía bastante claro lo que no quería: no quería una figura amenazante, una escena oscura ni una imagen que necesitara asustar para transmitir la importancia del proceso que representa.

Quería una Muerte serena.

Por qué elegí una Catrina

La protagonista nació de un recuerdo muy personal. Durante unas vacaciones en México me llamó mucho la atención la manera en que las calaveras y las Catrinas estaban integradas a lo cotidiano, especialmente alrededor del Día de Muertos. Había color, flores, decoración y belleza; la muerte estaba presente, pero no necesariamente representada como algo terrorífico.

Esa forma de relacionarse visualmente con la muerte me quedó muy grabada. Algo parecido sucede en la película Coco, donde el mundo de los muertos puede ser profundamente emotivo sin necesitar convertirse en un lugar oscuro o aterrador.

Por eso elegí una Catrina. Su rostro conserva la referencia inevitable a la muerte, pero la expresión cambia por completo el tono de la carta: no amenaza ni avanza sobre nadie, simplemente está ahí, tranquila. Para mí, esa serenidad era fundamental.

La mariposa como símbolo de transformación

Aunque la mirada probablemente vaya primero hacia el rostro, la mariposa monarca es uno de los elementos más importantes de toda la imagen. La elegí porque resume visualmente gran parte de lo que esta carta representa para mí: transformación, pasaje y cambio de estado.

La mariposa atraviesa un proceso en el que deja atrás una forma que ya no puede conservar, pasa por una etapa intermedia y finalmente aparece convertida en otra cosa. Por eso prefiero hablar de transformación antes que de un simple final.

La Muerte puede implicar dolor, desprendimiento y pérdida. No todo cambio es deseado y no todo lo que dejamos atrás resulta fácil de soltar. Pero la carta no se detiene en eso: hay un proceso en marcha y, justamente por eso, la mariposa ocupa un lugar central en la escena.

Las flores y la luz

Las flores naranjas también nacen de esa inspiración mexicana, pero además dialogan directamente con los colores de la mariposa monarca. Quería que hubiera vida alrededor de una carta que muchas veces se interpreta sólo desde la idea de cierre.

Debajo de la mariposa aparece una luz que, para mí, representa la esperanza de un nuevo comienzo. Siempre me llamó la atención que en La Muerte del Rider-Waite-Smith, detrás de toda la escena, exista un horizonte luminoso. A lo lejos hay algo hacia lo que se avanza, una especie de promesa de continuidad después del proceso.

En mi carta quise acercar esa idea. La luz ya no está sólo en el horizonte: está literalmente naciendo en las manos de la protagonista.

La Muerte no es La Torre

También era importante para mí diferenciar claramente esta carta de La Torre. Las dos pueden hablar de cambios profundos, pero no funcionan de la misma manera.

La Torre irrumpe: algo sucede, rompe una estructura y nos obliga a reaccionar. La Muerte, en cambio, funciona para mí como un proceso más lento, profundo y elaborado. Puede ser doloroso y puede ser inevitable, pero suele haber algo que ya venía transformándose, algo que sabemos —aunque a veces no queramos admitirlo— que no puede continuar exactamente como estaba.

Por eso la protagonista está serena. No porque el cambio sea fácil ni porque no exista dolor, sino porque hay una aceptación del proceso. En el video de la carta también quise conservar esa sensación: habla con calma, sin dramatismo, como alguien que sabe que algunas cosas necesitan terminar para que otras puedan comenzar.

Diseñar una carta también es interpretarla

Una de las cosas que más disfruté de crear un mazo es que cada decisión visual me obligó a preguntarme qué considero realmente esencial en una carta. ¿La Muerte necesita un esqueleto a caballo para seguir siendo La Muerte? Para mí, no.

Lo que necesita conservar es su función dentro del sistema: el cierre, el desprendimiento, la transformación y el pasaje entre aquello que deja de existir de una determinada manera y aquello que empieza a tomar una forma nueva.

Por eso esta carta es una de mis favoritas del mazo. La Catrina, las flores, la mariposa y la luz cuentan la misma historia desde un lenguaje visual diferente. No quise representar una muerte que viniera a llevarse algo, sino a alguien que ya está atravesando la transformación con serenidad.

La protagonista no lucha contra lo que ocurre. Sostiene una mariposa sobre su mano y observa aquello que empieza a nacer.

Algo termina, algo se transforma y algo nuevo empieza a hacerse visible.


La Muerte forma parte de mi mazo de Tarot. Si querés conocer más sobre el mazo y cómo conseguirlo, podés verlo acá.

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