Detrás del mazo

¿Por qué reemplacé los Pajes por Princesas en mi mazo?

En mi mazo decidí reemplazar los Pajes por Princesas. No es una innovación absoluta —hay otros mazos que también hacen esta elección—, pero para mí resultaba mucho más coherente con la forma en que organizo las figuras de la Corte: según su nivel de madurez, su energía Yin o Yang y el elemento al que pertenecen.

Cuando diseñé las figuras de la Corte, no quería que fueran solamente cuatro personajes con edades o jerarquías diferentes. Dentro de mi método, cada una ocupa una posición concreta dentro del sistema y representa una manera particular de relacionarse con la energía de su palo.

Por eso, cambiar el Paje por una Princesa no fue simplemente una decisión visual ni una cuestión de preferencia personal. La figura de la Princesa me ayudaba a expresar con mayor claridad algo que para mí ya estaba presente en esta primera etapa: una energía Yin, receptiva, sensible y todavía en proceso de desarrollo.

Tres formas de ubicar una figura de la Corte

Dentro del método, podemos clasificar cada carta de la Corte a partir de tres variables: nivel de madurez, energía y elemento.

El elemento está dado por el palo: Bastos, Copas, Espadas u Oros. Las otras dos variables pueden organizarse de una forma muy sencilla:

Energía YinEnergía Yang
InmaduroPrincesaCaballero
MaduroReinaRey

Esta estructura permite entender las figuras de la Corte no como personajes aislados, sino como posiciones diferentes dentro de un mismo recorrido.

La Princesa representa una energía Yin en una etapa inicial; el Caballero, una energía Yang también inicial. Cuando esa energía alcanza un mayor nivel de madurez, aparecen la Reina, en el polo Yin, y el Rey, en el polo Yang.

Y después se suma el elemento.

Así, por ejemplo, una Princesa de Copas puede pensarse como una combinación de energía Yin + nivel inmaduro + Agua, mientras que una Reina de Copas conserva la energía Yin y el elemento Agua, pero cambia su nivel de madurez.

Ese pequeño esquema ayuda muchísimo a entender qué diferencia realmente a una figura de otra.

Inmadurez no significa algo negativo

Cuando utilizo la palabra “inmaduro” no estoy hablando de una cualidad defectuosa. Se trata simplemente de una energía que todavía está en una etapa inicial de desarrollo.

La Princesa ya contiene las características de su elemento, pero todavía está descubriendo cómo relacionarse con ellas. Observa, recibe, prueba, siente curiosidad y empieza a conocer un territorio que aún no domina por completo.

Por eso me interesa tanto la idea de potencial.

La Princesa no es una versión incompleta de la Reina, sino un momento distinto del proceso. Hay algo que ya existe, pero que todavía necesita experiencia, tiempo y desarrollo para alcanzar una expresión más estable y consciente.

De Princesa a Reina

La relación entre Princesa y Reina me parecía especialmente clara al utilizar estas dos figuras.

Ambas comparten una energía Yin, pero la viven desde niveles de madurez diferentes. La Princesa está empezando a descubrir su elemento; la Reina ya aprendió a habitarlo.

En Copas, por ejemplo, la Princesa puede mostrar una sensibilidad que recién comienza a reconocerse, una apertura hacia el mundo emocional, la imaginación y aquello que empieza a sentirse con intensidad. En la Reina, esa misma energía ya tiene profundidad, experiencia y una mayor capacidad para sostener lo que siente.

En Bastos, la Princesa empieza a descubrir su impulso creativo y su deseo; en Espadas, comienza a explorar ideas, palabras y formas de pensar; en Oros, da sus primeros pasos en la relación con lo concreto, el cuerpo, los recursos y aquello que puede construirse.

La energía ya está presente desde el comienzo. Lo que cambia es la forma en que la figura se relaciona con ella.

Yin no significa pasividad

También me interesa aclarar algo que puede generar confusión: una energía receptiva no es necesariamente una energía pasiva.

La Princesa observa, explora, aprende y se relaciona activamente con su elemento, pero lo hace desde una cualidad Yin. Su movimiento no es el mismo que el del Caballero, cuya energía Yang tiende a proyectarse hacia afuera, avanzar y ponerse en acción de otra manera.

No se trata de decidir cuál es mejor o más fuerte. Son funciones distintas dentro del sistema.

Justamente por eso la tabla me resulta tan útil: Princesa y Caballero comparten el mismo nivel de madurez, pero se diferencian por su energía; Princesa y Reina comparten la energía Yin, pero se diferencian por su nivel de desarrollo.

Así, cada figura empieza a definirse por relación con las demás y no sólo por una lista de características propias.

Una decisión de diseño que también ordena el sistema

Reemplazar los Pajes por Princesas puede parecer un cambio pequeño, pero terminó ayudándome a expresar mejor la lógica interna del mazo.

La figura de la Princesa transmite inocencia, sensibilidad, apertura y curiosidad, cualidades que encajan naturalmente con esa primera etapa Yin del elemento. Todavía no encontramos la experiencia de la Reina, pero sí todo el potencial que puede desarrollarse hasta llegar a ella.

Y quizás eso sea lo que más me gusta de esta figura: representa ese momento en el que todavía estamos aprendiendo a reconocer una energía propia.

No sabemos todo sobre ella, no la dominamos y todavía estamos descubriendo qué podemos hacer con eso que empieza a aparecer.

Pero ya está ahí.

La Princesa no representa lo que todavía nos falta, sino aquello que acaba de empezar a crecer.

¿Querés compartir tu mirada? Sé la primera persona en comentar

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carrito de compras