La inteligencia artificial ya puede proponer interpretaciones, relacionar cartas y ofrecer nuevas perspectivas sobre una tirada. Un estudio presentado en CHI 2026 muestra que algunos practicantes ya la incorporan a su proceso. La pregunta, entonces, empieza a cambiar: si una máquina puede generar una interpretación, ¿qué aporta realmente una persona cuando lee Tarot?
La inteligencia artificial ya entró en el mundo del Tarot. Podemos darle una pregunta, indicar qué cartas aparecieron y pedirle que proponga relaciones entre ellas, explore distintas interpretaciones o construya una lectura completa.
Durante 2026, investigadores de University of Michigan, MIT, Queen Mary University of London y Goldsmiths estudiaron precisamente qué ocurre cuando estas herramientas se incorporan a una práctica interpretativa como el Tarot. El trabajo, presentado en la conferencia internacional CHI 2026, se basó en entrevistas a doce practicantes que ya utilizaban inteligencia artificial en lecturas para sí mismos.
La muestra es pequeña y no representa a toda la comunidad tarotista, pero revela algo interesante: no todos utilizaban la IA para delegarle la interpretación. Algunos recurrían a ella cuando se sentían trabados frente a una tirada, mientras que otros la usaban para obtener una segunda mirada, cuestionar su primera lectura o descubrir asociaciones que no habían considerado.
Es decir, la IA puede funcionar tanto como una respuesta como una herramienta para seguir pensando.
Y ahí aparece una pregunta mucho más interesante que preguntarnos simplemente si una máquina “puede leer Tarot”.
Una tirada admite muchas posibilidades
Desde el enfoque de El Tarot como Sistema, una lectura no consiste en recuperar significados aislados de las cartas.
Observamos relaciones, repeticiones, contrastes, predominancias, recorridos y tensiones. Intentamos comprender qué está organizando el conjunto y cómo cada carta modifica a las demás.
Una inteligencia artificial también puede proponer muchas de esas relaciones. Puede advertir una asociación que el lector no había visto, ofrecer otra hipótesis o poner en cuestión una primera interpretación.
Pero producir posibilidades no es lo mismo que determinar cuáles son realmente relevantes.
En una tirada pueden existir muchas relaciones simbólicamente posibles. Leer implica reconocer cuáles están adquiriendo peso en esa pregunta, en ese momento y dentro de ese conjunto concreto.
Ahí empieza a aparecer el criterio del lector.
Una lectura no ocurre solamente sobre la mesa
Cuando leemos para otra persona, además, la tirada no existe aislada del encuentro.
Escuchamos cómo se formula una pregunta, qué palabras se repiten, dónde aparece una duda o qué tema parece adquirir más importancia a medida que la conversación avanza.
También existe información que no aparece escrita en ninguna parte.
La postura de quien consulta, sus gestos, los silencios, el tono de voz, la velocidad con la que habla o el cambio de expresión frente a determinada carta pueden aportar contexto a aquello que estamos observando.
Nada de eso reemplaza a las cartas. Pero forma parte del espacio en el que las interpretamos.
Una relación que inicialmente parecía secundaria puede adquirir otro peso después de escuchar cómo una persona cuenta determinada situación. Una carta puede provocar una reacción que invita a detenerse. Una pregunta puede transformarse mientras la lectura avanza.
La interpretación se construye entonces en relación con alguien, no únicamente a partir de una combinación de símbolos.
El lugar de la intuición
En ese proceso también interviene algo difícil de reducir a una fórmula: la intuición.
No entendida como una ocurrencia arbitraria ni como algo opuesto al conocimiento, sino como la capacidad de percibir conexiones, matices y señales que muchas veces aparecen antes de que podamos explicarlas de manera completamente racional.
La experiencia también participa de esa intuición. Después de muchas lecturas, ciertos patrones, tensiones o movimientos dentro de una tirada pueden empezar a reconocerse de una forma más inmediata.
Una inteligencia artificial puede detectar patrones a partir de los datos que recibe y generar asociaciones muy sofisticadas. Pero no posee una experiencia subjetiva del encuentro humano ni observa realmente a la persona que tiene delante.
No percibe un silencio de la misma manera que quien está compartiendo ese momento. No experimenta la sensación de que algo cambió en el clima de una conversación. No tiene intuición humana en ese sentido.
Y ahí aparece una diferencia importante.
La IA puede ampliar una lectura sin conducirla
Esto no significa que la inteligencia artificial no tenga lugar dentro del aprendizaje o incluso dentro de un proceso interpretativo.
Puede ayudar a investigar una referencia, buscar otra perspectiva, contrastar una primera lectura o mostrarnos una relación que no habíamos considerado.
El estudio presentado en CHI resulta interesante justamente porque algunos participantes utilizaban la herramienta de esa manera: no para reemplazar su interpretación, sino para desafiarla o ampliarla.
El problema no está necesariamente en utilizar IA.
La pregunta es qué función le entregamos.
No es lo mismo consultar una herramienta para explorar otra posibilidad que entregarle una tirada y aceptar automáticamente la respuesta que produce como interpretación terminada.
Porque una lectura no consiste en generar la mayor cantidad posible de asociaciones.
Consiste en reconocer cuáles tienen sentido dentro de una situación concreta.
Cuando la lectura es para otra persona
Durante septiembre, esta discusión empezó a aparecer también dentro de la formación profesional. Biddy Tarot, una de las plataformas internacionales más conocidas del sector, dedicó una serie y un taller a replantear el valor del lector frente al avance de la inteligencia artificial.
Su respuesta forma parte de una propuesta comercial de formación y debe entenderse dentro de ese contexto. Pero resulta significativa porque pone el foco en aspectos que exceden el conocimiento técnico de las cartas: escucha, estructura de la consulta, ética, intuición y relación con quien consulta.
Cuando leemos para otra persona no sólo interpretamos símbolos. También somos responsables de qué hacemos con esa interpretación.
Hay que decidir qué aspectos de la tirada poner en primer plano, qué relaciones vale la pena explorar, cuándo hacer una pregunta y cuándo profundizar en algo que empieza a adquirir más sentido dentro de la consulta.
La lectura se adapta mientras el encuentro sucede.
Y esa capacidad de observar, escuchar y responder forma parte del trabajo.
Entonces, ¿qué aporta una persona?
No simplemente más información sobre las cartas.
Una persona aporta criterio, intuición, observación y presencia.
Puede percibir la reacción frente a una imagen, escuchar una contradicción entre las palabras y la manera de decirlas, reconocer un silencio significativo o advertir que un tema aparentemente secundario está empezando a organizar toda la lectura.
Puede modificar su interpretación cuando aparece nueva información y construir sentido junto con quien consulta.
Y, en una consulta profesional, asume además la responsabilidad por la manera en que esa lectura se desarrolla.
La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta valiosa dentro del proceso. Puede ampliar perspectivas, recuperar información, proponer asociaciones o ayudarnos a cuestionar nuestra primera mirada.
Pero una consulta no ocurre únicamente entre cartas y significados.
Ocurre entre personas.
Quizás por eso la llegada de la inteligencia artificial al Tarot no tenga que obligarnos a demostrar que una máquina jamás podrá interpretar cartas.
Puede invitarnos a formular una pregunta mucho más interesante:
¿qué hacemos nosotros cuando leemos?
Y tal vez la respuesta esté precisamente ahí: en la capacidad de relacionar las cartas con una situación viva, observar aquello que ocurre más allá de la tirada y construir una interpretación desde la presencia, la intuición y el encuentro con otra persona.
Fuentes consultadas
- University of Michigan — Interpretive Cultures: Resonance, Randomness and Negotiated Meaning for AI-Assisted Tarot Divination
- ACM CHI 2026
- arXiv — Interpretive Cultures
- PBS NewsHour / The Conversation — cobertura de la investigación sobre IA y Tarot
- Biddy Tarot — The Rise of the Trusted Tarot Advisor
- Biddy Tarot — workshop de septiembre de 2026 sobre práctica profesional
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